Hace
casi 50 años, un joven de la Isla, Carlos García
Castilla, descubrió una cueva profunda en el mar en donde
los tiburones entraban, pero no salían. La curiosidad lo
llevó a sumergirse unos veinte metros (cerca de 65 pies)
y encontró a varios tiburones dormidos, con los ojos totalmente
abiertos.
Descubrió
así lo que hoy se denomina la Cueva de los Tiburones Dormidos,
localizada a 30 minutos en lancha de Isla Mujeres. En el lugar
se puede observar el extraño fenómeno que se produce
en los escualos, que permanecen prácticamente inmóviles
durante varias horas. Es un lugar excelente para practicar el
buceo de alto nivel y conocer de cerca este sitio increíble
que nos ha regalado la naturaleza.